MARA LEZAMA TIEMBLA: EL ENJAMBRE LLEGA A QUINTANA ROO

La detención de Erick Gutiérrez Cossio, “El Huracán”, vuelve a poner bajo la lupa a la estructura de seguridad de Quintana Roo y abre preguntas sobre su cercanía con el fiscal Raciel López Salazar

9/22/20264 min read

CANCÚN, QUINTANA ROO.— A Mara Lezama le está lloviendo. Y esta vez no se trata de una tormenta tropical.

La detención de Erick Gutiérrez Cossio, alias “El Huracán”, coordinador de la Policía Turística en Cancún, colocó nuevamente a Quintana Roo en el centro de una operación federal que exhibe, una vez más, las enormes preguntas que existen alrededor de la seguridad del estado y la incapacidad o complicidad de Lezama.

Gutiérrez Cossio fue detenido el 25 de septiembre y trasladado posteriormente a Chihuahua. Reportes periodísticos señalan que su captura ocurrió dentro del Operativo Enjambre, con participación de fuerzas federales y bajo la conducción de Omar García Harfuch.

La ironía es mayúscula: quien tenía la responsabilidad institucional de proteger a turistas y ciudadanos terminó convertido en objetivo de una operación federal.

Y aquí aparece una pregunta inevitable:

¿Quién estaba vigilando a los que tenían que vigilar?

LA HERMANDAD QUE VIENE DE CHIAPAS

La detención adquiere otra dimensión cuando se coloca sobre la mesa la trayectoria previa de Gutiérrez Cossio.

Su nombre aparece documentado años atrás en Chiapas, donde ocupó un cargo municipal relacionado con Protección Civil en Cacahoatán. (Ofsce Chiapas⁠)

Es precisamente esa etapa la que alimenta las preguntas sobre las relaciones que pudo haber construido antes de llegar a Quintana Roo y sobre su presunta cercanía con el fiscal general del estado, Raciel López Salazar, cuya propia trayectoria política y administrativa también está ligada a Chiapas.

La existencia de coincidencias profesionales y territoriales es verificable.

Políticamente el problema es evidente:

cuando un alto mando policial es detenido en un operativo federal, las relaciones que construyó durante su trayectoria dejan de ser un asunto anecdótico y pasan a convertirse en materia de investigación.

MARA, CADA VEZ MÁS CERCA DEL ENJAMBRE

La gobernadora Mara Lezama enfrenta una semana particularmente complicada.

Primero, porque la seguridad pública es una responsabilidad central de cualquier gobierno estatal.

Segundo, porque la detención de un mando policial obliga a preguntar qué controles internos existían, quién lo supervisaba y cuánto tiempo llevaba ocupando una posición estratégica.

Y tercero, porque la intervención federal termina proyectando una imagen incómoda: cuando el gobierno estatal no alcanza a limpiar su propia casa, tiene que entrar la Federación.

El dato político es imposible de ignorar.

El operativo que terminó con la captura de “El Huracán” fue atribuido a una intervención federal encabezada por Omar García Harfuch.

Es decir, mientras desde Quintana Roo se habla de coordinación institucional, son las fuerzas federales las que aparecen ejecutando operaciones que terminan golpeando estructuras instaladas dentro de las propias corporaciones de seguridad.

Y eso coloca una pregunta sobre la mesa:

¿Mara Lezama realmente controla la seguridad de Quintana Roo o la seguridad del estado está siendo resuelta desde la Federación, con la cooperación del país vecino?

EL CASO RACIEL

El fiscal Raciel López Salazar tampoco puede quedar fuera de las preguntas.

No porque la detención de Gutiérrez Cossio implique, por sí misma, responsabilidad alguna del fiscal —eso tendría que determinarlo una investigación—, sino porque la trayectoria de ambos y sus vínculos provenientes de Chiapas merecen ser revisados a profundidad.

Ahora toca conocer qué ocurrió con los controles internos que permitieron que un mando policial terminara bajo custodia federal.

Porque si las autoridades federales encontraron razones suficientes para intervenir, la pregunta no es solamente quién fue detenido, sino quién lo colocó, quién lo mantuvo y quién no detectó lo que estaba ocurriendo.

Y APARECE VELVET JACQUELINE RUIZ GRANADOS

A este escenario se suman las investigaciones federales y los señalamientos de la DEA que han circulado alrededor de Velvet Ruiz Granados, íntima amiga de Verónica Lezama y socia de Mara Lezama , vinculada a operaciones con recursos de procedencia ilícita, lavado de activos y relación con grupos generadores de violencia, difundidos esta semana por este medio .

Pero su aparición en medio de esta coyuntura agrega otra capa al debate público sobre las redes de relaciones, influencias y personajes que rodean al poder político en Quintana Roo.

La coincidencia temporal resulta inevitable.

Mientras cae un mando policial dentro de una operación federal, comienzan nuevamente a revisarse nombres, relaciones y conexiones alrededor del poder.

Y cuando un gobierno presume tener el control de la seguridad, pero son las fuerzas federales las que llegan a detener a funcionarios de sus propias estructuras, la explicación política deja de ser suficiente: hacen falta respuestas.

UNA SEMANA QUE MARA LEZAMA QUISIERA OLVIDAR

La gobernadora enfrenta así una de las semanas más incómodas de su administración.

Porque el problema ya no es solamente la violencia que golpea a Quintana Roo.

Ahora la discusión alcanza a las propias instituciones encargadas de combatirla.

La detención de Erick Gutiérrez Cossio obliga a revisar expedientes, trayectorias, nombramientos, tráfico de influencias,relaciones y cadenas de mando.

Y si el Operativo Enjambre continúa avanzando, habrá que esperar para conocer qué otras piezas aparecen en el tablero.

Por lo pronto, una cosa queda clara: el enjambre ya llegó a Quintana Roo.

Y después de “El Huracán”, la pregunta que queda flotando en el aire es una sola: ¿Quién sigue ?